2026 pone a prueba a pymes y contadores: el calendario tributario más exigente del año en Colombia
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Bogotá, Colombia — Enero. El inicio de 2026 marca un año particularmente exigente para las pequeñas y medianas empresas en Colombia y para los contadores que las acompañan. El aumento de obligaciones, la concentración de fechas clave y el mayor rigor en el cumplimiento tributario configuran un escenario que eleva la presión operativa y financiera, especialmente durante los primeros meses del año.
A lo largo de 2026, las pymes deberán cumplir con hitos como declaraciones de renta, IVA, retenciones en la fuente, impuestos territoriales y requerimientos asociados a la facturación electrónica, procesos que no solo impactan la liquidez de los negocios, sino que recaen directamente sobre la gestión de los contadores, responsables de asegurar que cada obligación se presente de forma correcta y a tiempo.
“La conversación tributaria suele centrarse en la empresa, pero pocas veces se habla del nivel de carga que asumen los contadores. En 2026, esa presión se intensifica: más fechas, más cruces de información y menos margen de error”, señala Jorge Soto, CEO de Alegra.
Una radiografía del año fiscal: dónde se concentra la mayor carga
Este escenario se desprende de una radiografía del calendario tributario colombiano para 2026, construida a partir del análisis de las principales fechas y obligaciones que deberán atender pymes y contadores durante el año. El ejercicio permite identificar los períodos de mayor concentración de carga operativa, así como los momentos donde históricamente se presentan más errores, retrasos y tensiones de liquidez.
La radiografía muestra que los primeros meses del año concentran una parte relevante de las obligaciones fiscales, obligando a contadores y empresarios a trabajar bajo presión si no existe planeación previa. En estos períodos, cualquier retraso o falta de información puede escalar rápidamente en costos adicionales y reprocesos.
“Cuando se observa el calendario completo, se hace evidente que el mayor riesgo no es la cantidad de impuestos, sino la falta de orden para gestionarlos. La visibilidad del año completo cambia la forma en que contadores y empresarios toman decisiones”, explica Soto.
Sanciones que impactan a la empresa… y al profesional contable
El incumplimiento del calendario fiscal no solo afecta a las pymes en términos financieros, sino que incrementa la carga correctiva sobre los contadores, quienes deben responder ante requerimientos y ajustes posteriores. De acuerdo con la normativa vigente, una declaración presentada fuera de plazo puede implicar sanciones de hasta el 5 % del impuesto a cargo por cada mes o fracción de mes de retraso, mientras que no declarar puede derivar en multas calculadas sobre los ingresos del período o las consignaciones bancarias.
A esto se suman intereses moratorios que se calculan día a día, y en el caso de la facturación electrónica, la reincidencia en incumplimientos puede llevar a sanciones progresivas, suspensión de la habilitación para facturar e incluso cierres temporales del establecimiento.
“Cada error o retraso no solo golpea la caja de la empresa; también genera desgaste operativo y presión adicional sobre el contador, que termina apagando incendios en lugar de aportar desde la planeación”, añade el directivo.
El contador, pieza clave en la estabilidad de las pymes
Especialistas coinciden en que 2026 será un año donde la relación entre pymes y contadores será más crítica que nunca. La complejidad del calendario fiscal exige pasar de una gestión reactiva a una lógica de anticipación, donde la información clara y la planificación conjunta se convierten en factores de estabilidad.
“Cuando una pyme entiende que el cumplimiento no es solo un trámite, sino un proceso que debe planificarse junto a su contador, deja de ver los impuestos como una amenaza constante y empieza a gestionarlos como parte natural de su operación”, concluye Soto.
En un entorno de mayor exigencia tributaria, la capacidad de contadores y empresarios para anticiparse al calendario fiscal será determinante para reducir riesgos, evitar sanciones y sostener la operación durante el año.