Panorama económico para las pymes en Costa Rica: estabilidad regulatoria y proyecciones de crecimiento marcan el inicio del periodo 2026

San José, Costa Rica - 10 de febrero de 2026. Tras el reciente resultado de las elecciones presidenciales y la elección de Laura Fernández, Costa Rica inicia un nuevo período de gobierno con señales claras de continuidad en su modelo económico y estabilidad en el entorno regulatorio, un factor clave para las pequeñas y medianas empresas del país.
De acuerdo con analistas y expertos en economía y regulación, la administración entrante mantendría la línea del gobierno actual, con una visión pro-mercado y de apertura comercial. Durante la campaña electoral no se anunciaron reformas estructurales en materia tributaria, fiscalización, facturación electrónica ni nuevas cargas impositivas para las empresas, lo que entrega un escenario de mayor previsibilidad para el sector productivo.
El país llega a este nuevo ciclo con indicadores macroeconómicos positivos: un crecimiento económico cercano al 5%, inflación controlada —con más de dos años sin presiones inflacionarias relevantes—, el salario mínimo más alto de América Latina y una reducción del desempleo, que se sitúa cerca del 7%, junto con una disminución de la pobreza al 15,5% durante 2025.
“Para las pymes, la principal señal es la continuidad y la estabilidad. No se esperan cambios bruscos en el marco regulatorio ni nuevas cargas fiscales, lo que permite a las empresas planificar, invertir y crecer con mayor certeza”, explica Miguel Hervas, Country Manager de Alegra.com en Costa Rica, plataforma de contabilidad y gestión financiera en la nube para pymes y contadores en América Latina.
Este escenario de continuidad regulatoria coincide con un avance sostenido en la digitalización del sector productivo costarricense. La estabilidad del sistema de facturación electrónica y la ausencia de nuevas cargas impositivas están permitiendo que las pymes se enfoquen cada vez más en la eficiencia operativa y el orden financiero, en lugar de destinar recursos a adaptarse a cambios normativos constantes.
Entre los ejes que marcarían la agenda económica del nuevo gobierno destacan la disciplina fiscal, el fortalecimiento de la inversión extranjera directa —especialmente en manufactura y servicios— y el control de la inflación. Asimismo, se proyecta un enfoque orientado a mejorar el clima de inversión, con medidas como la eventual venta de activos estatales y una estrategia más firme contra el crimen organizado, aspectos que buscan reforzar la confianza de inversionistas y empresarios.
En materia comercial, se anticipa un fortalecimiento de la relación con Estados Unidos, principal socio comercial del país, lo que podría seguir impulsando oportunidades para empresas exportadoras y pymes vinculadas a cadenas de valor internacionales.
Para las pequeñas y medianas empresas, este escenario representa un contexto favorable, pero también el desafío de seguir fortaleciendo su gestión interna. “La estabilidad macroeconómica es una ventaja competitiva para Costa Rica, pero las pymes deben aprovechar este momento para optimizar procesos, mantener el orden financiero y prepararse para crecer en un entorno cada vez más digitalizado y competitivo”, añade Hervas.
De cara al nuevo período presidencial, los expertos coinciden en que Costa Rica ofrece un panorama de certidumbre económica y regulatoria, donde la clave para las pymes estará en capitalizar la estabilidad, mejorar su eficiencia operativa y consolidar su crecimiento en un entorno abierto al comercio y la inversión.